Fútbol, deporte de equipo practicado por dos conjuntos de once jugadores con una pelota esférica. Es el que más se juega en el mundo y también el más popular entre los espectadores, con un seguimiento de millones de aficionados. En rigor, este deporte se debería llamar fútbol asociación, para distinguirlo de los otros deportes que también tienen el nombre de fútbol; por ello en Estados Unidos se le conoce como soccer. El fútbol asociación se distingue de otros tipos de fútbol en que se juega fundamentalmente con los pies y sólo el portero está autorizado a utilizar las manos cuando se encuentra dentro del área de portería. Otra característica propia es que el juego es continuo, teniendo que improvisar los jugadores sus tácticas durante el mismo, cambiando sus posiciones constantemente para recibir o interceptar pases.
Lo único que se necesita para jugar es una pelota y dos porterías que se pueden marcar en el suelo con tiza o cal; y para aquellos que lo deseen y se lo puedan permitir, prendas deportivas como camisetas, pantalones cortos, medias y botas de fútbol. Se puede jugar incluso con los pies descalzos. Esta simplicidad es la razón de la popularidad del juego. Debido a que los contactos no son tan violentos como en otros tipos de fútbol y a que una pelota redonda es más fácil de controlar que una ovalada, el juego pueden practicarlo incluso los más jóvenes.
En Argentina, el juego fue introducido por los residentes ingleses en Buenos Aires, y la AFA se fundó en 1891. Sin embargo, arraigó con cierta lentitud y al final fueron los emigrantes italianos los que hicieron popular el juego. Chile formó su federación en 1895, Uruguay en 1900 y Paraguay en 1906. La influencia británica en Sudamérica es evidente en los nombres de algunos clubes: Corinthians en Brasil, Everton y Rangers en Chile, Liverpool y Wanderers en Uruguay, River Plate y Newell’s Old Boys en Argentina.
En Sudamérica, el Campeonato Sudamericano de selecciones comenzó en 1916, el año en que se formó la Confederación Sudamericana de Fútbol. En la década de 1960 su popularidad declinó, pero el Campeonato resurgió en 1975 y ahora se juega con el nombre de Copa América con diez selecciones compitiendo separadas en dos grupos, jugando luego eliminatorias los dos primeros de cada uno. Hoy se juega cada dos años. La Copa Sudamericana se jugó por primera vez en 1960 como Copa de Clubs Campeones de Sudamérica. Igual que la Copa de Europa, estaba abierta a los campeones nacionales de liga de los países afiliados a la Confederación Sudamericana. En 1965 se permitió participar también a los subcampeones y ese año se cambió el nombre por Copa Libertadores de América.
El fútbol, como otros juegos, tiende a inspirar una rivalidad intensa entre los seguidores de los clubes y de las selecciones nacionales. La fidelidad se expresa portando los colores nacionales o del club (réplicas de las camisetas, bufandas, gorras) y por el flamear de banderas y banderines. Los hinchas daneses introdujeron la moda de pintarse la cara con los colores de los clubes o de su selección nacional. Esto ha arraigado en muchas partes del mundo y muchos aficionados van tan lejos como a pintar su cabello con los colores apropiados. Los cánticos y el uso de los instrumentos musicales también son característicos de las multitudes del fútbol moderno. En Brasil y otros países latinoamericanos, las danzas de los espectadores al sonido de tambores es frecuente, habiéndose acuñado el término de ‘fútbol samba’. La ‘ola’ mexicana ha sido adoptada en muchos otros deportes.
El arraigo popular del llamado por algunos ‘deporte rey’ ha recorrido todos los continentes, aunque todavía son Europa y Sudamérica las principales zonas donde las figuras más destacadas ofrecen su esfuerzo y su talento. Pero no hay que olvidar al fútbol africano, cuyos jugadores son constantemente requeridos por los equipos más importantes. Así, el liberiano George Weah fue considerado el mejor jugador del mundo en 1995, siguiendo en la lista a ilustres futbolistas como el hispanoargentino Alfredo Di Stefano, el brasileño Pelé, el holandés Johan Cruyff y el argentino Diego Armando Maradona.
Lo único que se necesita para jugar es una pelota y dos porterías que se pueden marcar en el suelo con tiza o cal; y para aquellos que lo deseen y se lo puedan permitir, prendas deportivas como camisetas, pantalones cortos, medias y botas de fútbol. Se puede jugar incluso con los pies descalzos. Esta simplicidad es la razón de la popularidad del juego. Debido a que los contactos no son tan violentos como en otros tipos de fútbol y a que una pelota redonda es más fácil de controlar que una ovalada, el juego pueden practicarlo incluso los más jóvenes.
En Argentina, el juego fue introducido por los residentes ingleses en Buenos Aires, y la AFA se fundó en 1891. Sin embargo, arraigó con cierta lentitud y al final fueron los emigrantes italianos los que hicieron popular el juego. Chile formó su federación en 1895, Uruguay en 1900 y Paraguay en 1906. La influencia británica en Sudamérica es evidente en los nombres de algunos clubes: Corinthians en Brasil, Everton y Rangers en Chile, Liverpool y Wanderers en Uruguay, River Plate y Newell’s Old Boys en Argentina.
En Sudamérica, el Campeonato Sudamericano de selecciones comenzó en 1916, el año en que se formó la Confederación Sudamericana de Fútbol. En la década de 1960 su popularidad declinó, pero el Campeonato resurgió en 1975 y ahora se juega con el nombre de Copa América con diez selecciones compitiendo separadas en dos grupos, jugando luego eliminatorias los dos primeros de cada uno. Hoy se juega cada dos años. La Copa Sudamericana se jugó por primera vez en 1960 como Copa de Clubs Campeones de Sudamérica. Igual que la Copa de Europa, estaba abierta a los campeones nacionales de liga de los países afiliados a la Confederación Sudamericana. En 1965 se permitió participar también a los subcampeones y ese año se cambió el nombre por Copa Libertadores de América.
El fútbol, como otros juegos, tiende a inspirar una rivalidad intensa entre los seguidores de los clubes y de las selecciones nacionales. La fidelidad se expresa portando los colores nacionales o del club (réplicas de las camisetas, bufandas, gorras) y por el flamear de banderas y banderines. Los hinchas daneses introdujeron la moda de pintarse la cara con los colores de los clubes o de su selección nacional. Esto ha arraigado en muchas partes del mundo y muchos aficionados van tan lejos como a pintar su cabello con los colores apropiados. Los cánticos y el uso de los instrumentos musicales también son característicos de las multitudes del fútbol moderno. En Brasil y otros países latinoamericanos, las danzas de los espectadores al sonido de tambores es frecuente, habiéndose acuñado el término de ‘fútbol samba’. La ‘ola’ mexicana ha sido adoptada en muchos otros deportes.
El arraigo popular del llamado por algunos ‘deporte rey’ ha recorrido todos los continentes, aunque todavía son Europa y Sudamérica las principales zonas donde las figuras más destacadas ofrecen su esfuerzo y su talento. Pero no hay que olvidar al fútbol africano, cuyos jugadores son constantemente requeridos por los equipos más importantes. Así, el liberiano George Weah fue considerado el mejor jugador del mundo en 1995, siguiendo en la lista a ilustres futbolistas como el hispanoargentino Alfredo Di Stefano, el brasileño Pelé, el holandés Johan Cruyff y el argentino Diego Armando Maradona.
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